Ayer, y luego de nuestro primer y espectacular encuentro de este 2013, pensaba en lo lindo que hubiese sido haberlo filmado para poder recurrir a él cada vez que mi necesidad de estar con Juan me resulte imperiosa.
Es por eso que decidí plasmarlo en este entrada, es decir, escribir, como quién desgraba una entrevista, cada una de las cosas que nos dijimos ayer y tratar de describir todo aquello que nos hicimos y durante un par de horas nos mantuvo en el paraíso.
El post que leerán a continuación es simplemente eso, un encuentro de dos amantes con irrefrenables ganas de verse , un intento de mantener encendidas cada una de las imágenes que constantemente se escabullen por mi mente y evocan el apasionado momento vivido. Aqui no hay poesía, ni tiernos detalles secundarios. Sólo lo que fuimos Juan y yo, en la mañana del pasado 25 de enero.
Subo al auto, está molesto porque me esperó veinte minutos.
No lo hice a propósito, cómo hacerlo si esperaba volver a verlo hace tiempo.
Para qué retardar ese momento?
Intento explicarle, darle alguna excusa que, sabe muy bien,
no será cierta, está acostumbrado a mi maldita e involuntaria impuntualidad.
Y mientras trato de hacerle entender que el tránsito era
infernal , su mirada cambia por completo, me acaricia las piernas, y empieza el
juego.
-Quiero verte jugar mientras manejo.
- Que querés?
- Que saques un juguetito de los que te regalé y juegues
para mi?
- Aca? Estamos en la calle, nos van a ver todos.
-Nadie puede hacerlo. Los vidrios están polarizados.
- Cual querés?
- Con uno vas a jugar vos sola y yo te voy a mirar. Con el
otro jugamos los dos.
- Bueno, juguemos los dos.
Y a partir de ese instante dejo de ser yo, o, quizás empiezo
a ser más yo que nunca. Juego con ese “chiche” que me regaló, como tantas veces
lo hice sola, sólo que ahora lo tengo al lado, mirándome, viendo como me
derrito de placer, y me aferro a su mano fuerte, no lo suelto, necesito con
desesperación que me penetre, se lo digo, le pregunto cuánto falta para llegar
porque no puedo estar un segundo más asi, lo quiero adentro mio.
- Ya estás bien mojadita?
- Comprobalo vos
mismo
Baja su mano a mi entrepierna empapada y sus dedos hacen de
las suyas, se entremezclan con los mios, llevo uno a su boca, lo besa, lo
saborea.
Que maravilloso preámbulo estamos creándole al mediodía que
nos aguarda en esa habitación.
Y llegamos.
Cinco segundos por reloj es lo que tardamos en quedar
desnudos. Aunque creo que antes de eso, ya me había desnudado con su mirada.
Me abraza, me pone de espaldas a él, frota su sexo en mi
cola, me dice cuánto le gusta, me besa el cuello, levanta mi pelo, lo deja
caer. Sus dedos juegan dentro de mi,
constatando si estoy tan mojada cómo a él le gusta. Sentir su erección detrás
mío me enloquece, no puedo resistir el hecho de que aún no me haya penetrado.
Ya en la cama, me abro de piernas para él, estoy empapada, y
eso lo vuelve loco.
- Dejame ver esa hermosura- dice, y con su lengua me penetra, me saborea, me besa,
me mordisquea con ternura, sus manos ayudan, van y vienen. Yo simplemente
muero, tengo un orgasmo espectacular y me aferro a su espalda, a su nuca que
aún sigue ahí abajo.
Y entra, por fin, ya está dentro mio, una vez más el peso de
su cuerpo se acomoda perfectamente en mi, y
le acaricio la espalda, la cola, juego con ella, le gusta que lo haga.
- que linda concha tenés, cómo me gusta. Que hermosa concha,
por favor. Me encanta tu conchita bien mojada, me encanta.
- Quiero mi pija en tu boca
- Dámela ya, ahora,
la quiero toda en mi boca
- La querés?
- Toda, no esperes mas
- Te quiero acabar en la boca y después volver a cogerte
- Hacelo
Invertimos posiciones y ahora si, soy dueña de la situación,
con toda su pija en mi boca, lo tengo cómo quiero, mas lento, mas suave, la
puntita, toda, mi lengua pasa por todos lados, testículos, ano, sus jadeos se hacen
constantes, incrementan, se aceleran.
-Traeme tu conchita aca que quiero ver cómo se moja
Otra vez sus dedos jugando, entrando y saliendo, y yo ahí,
con su pija a punto de explotar.
- Te quiero adentro mio otra vez, le digo
Y voy arriba, y juego, froto su pija, despacito, de a
poquito,
-como te gusta jugar, putita.
- me gusta mucho jugar con vos, con tu pija.
- jugá, jugá putita, que me encanta. Cógeme como vos sabés y
como a mi me gusta.
Y me lo cojo, cómo a él le gusta y cómo a mi me desespera
hacerlo.
De pronto se acuerda
que tengo tetas, las lleva a su boca, juega con mis pezones, los saborea, los
muerde, las toma suavemente.
Yo sigo arriba suyo, su pija dura se acomoda a mis vaivenes,
me incorporo, sin dejar de moverme, de cabalgarlo como una yegua en celo.
- vení, no te vayas, no despegues tus tetas de mi pecho, dejame
sentirte asi.
Nos miramos, esos instantes en que fija sus pupilas a las
mías me hacen temblar.
- Dejame verte. Me gusta ver tu cara de puta cuando cogés.
Me corre el pelo, me acaricia la espalda, la cola, sus manos
se aferran a ella, cambia mis movimientos, los dirige él ahora, parece que le
gusta asi, a mi también.
- abrí bien esa conchita hermosa que tenés, abrila para mi.
Que bien cogés putita, te gusta ser puta.
- Me gusta ser tu puta
- si putita, sos mi puta. Te llenarías de plata si cobraras.
Sos hermosa, vos no te dás cuenta lo hermosa puta que sos, cada día estás
mejor.
Y mis oídos, en ese momento tienen un orgasmo al escuchar
todo aquello que susurra.
- Sos tan lindo, me volvés loca. Cómo me gusta cogerte, por
dios.
- Chupámela un poquito más, dejame ver tu cara de putita
cuando me la chupás.
Y ahí estoy otra vez, saboreándole la pija, mirándolo fijo,
viendo cómo se desarma de placer. Juego con mis manos, lo acaricio, se relaja,
está a mi merced y lo disfruta. Lo beso, lo succiono, dejo que mi lengua lo
penetre, y un dedo también, se enloquece, no puede más.
- Dejame verte esa colita cuando acabo, mostrame tu cola
bien parada, me pide, extasiado
Ya se acerca el final, me arrodillo, cómo a él tanto le
gusta, con la cola bien parada, me penetra desde atrás.
- quiero ver esa concha desde atrás, despacito, muy
despacio.
Y me coge despacio, entra y sale lentamente, nos miro en el
espejo de la habitación, y sé que esa imagen quedará grabada en mi retina para
siempre, es perfecta, me veo hermosa, me siento plena, satisfecha, feliz.
- dejame acabar en tu boquita, mostrame cómo te tomás toda
mi leche.
Y lo hago, le beso esa pija hermosa que tanto me gusta y me
tomo hasta la última gota.
Es el final. Ahora sólo restará caer exhaustos en la cama,
alguna caricia y abrazo, recobrar la respiración, alguna charla corta,
vestirnos y el beso de despedida.