domingo, 30 de octubre de 2011

Fascinante

"La adrenalina mientras te esperaba y después cuando nos fuimos, fue tremenda, el miedo a que alguien nos vea, o nos reconozcan... pero sin embargo, cuando estábamos en ese momento, no me importó nada, y pensé: Si!! Que enciendan las cámaras! Que nos vea todo el mundo! Que me importa!! Esperé tanto tiempo... No te voy a negar que cuando salí de mi casa un poco de culpa sentí, pero el deseo de estar con vos era tan grande..."

Así empezó Juan la conversación el día posterior a nuestro encuentro. Seguido por lo maravillosamente bien que la había pasado,  y haciendo un recorrido exhaustivo y detallado de todo lo que habíamos hecho, como quién relata a la perfección una película, erótica, en este caso. " Dos cosas quiero decirte que me volvieron loco..." y antes de que las enumere yo ya sabía exactamente qué me iba a decir. Cómo no adivinarlo, si bastaba con haber escuchado su respiración en ese momento para saberlo enloquecido de placer.
 Tuvimos que cortar la charla, ambos estábamos trabajando, y las imágenes que emitían nuestras mentes empezaban a exteriorizarse en nuestro cuerpo.
Inmediatamente empezaron a desfilar las frases que esperaba que dijera: me quedé con ganas de más, quiero verte otra vez, hubiese querido que dure una eternidad.  
Realmente, no se que va a pasar, cómo vamos a seguir, si habrá un segundo encuentro, un tercero, un cuarto, o si definitivamente fue el primero y único, tal como se lo planteé en alguna oportunidad. Sólo sé que la idea de que haya un hombre esperando ser llamado para venir a cogerme cuando a mi se me ocurra, me resulta sencillamente fascinante.

sábado, 29 de octubre de 2011

Extasiada

Mucha previa, mucho juego de palabras, miradas fijas, manos por doquier, mucha lengua, muchos besos, incontables, interminables, impúdicos, lascivos, espectaculares. Gemidos, la respiración entrecortada, los suspiros del final. Así fue nuestro encuentro, tan esperado, tan prohibido.
Deseaba tanto dejarme llevar, no ser yo la que toma la iniciativa. Nos entendimos tan bien, que por momentos llegué a pensar que, tal como en la película "Lo que ellas quieren" Juan podía escuchar mis pensamientos.
Hubo tiempo y espacio para todo, para jugar, para reírnos, para lamentar el tiempo perdido, para agradecerle a la suerte el habernos encontrado.
Recordar cada palabra que me dijo hace que me sonroje, saber que fui lo que esperaba y más, hace que me inunde de placer.
Ahora, mientras escribo, le doy permiso a mi mente para recordar todos los detalles, y revivo cada una de sus caricias, de sus gestos, lo escucho, lo huelo y lo siento nuevamente. No puedo evitar estremecerme. Por Dios... este hombre me vuelve tan loca. Me sentí tan bien, que por momentos olvidé completamente mi realidad,  me transporté a mi vida de soltera, sin obligaciones, ni compromisos. Simplemente fui yo, despojada de toda culpa, sin una mínima dosis de arrepentimiento, haciéndo todo lo que sentía y dejándome hacer todo lo que quería.
Debo reconocer que el encuentro fue un poco breve, ambos teníamos demasiadas obligaciones que cumplir y al poco tiempo de separarnos nuestros teléfonos empezaron a sonar, apartándonos arbitrariamente del éxtasis en el que habíamos quedado inmersos. Reconozco también que me quedé con ganas de más, pero dicen que lo bueno y breve, es doblemente bueno, y yo estoy en condiciones de afirmar que es totalmente cierto.

Momento de dudas...

Juan : - Paula, yo no quiero presionarte a hacer algo de lo que vos no estés segura o después te puedas arrepentir.
Paula : - Ay! Juan! nunca tendrías que haber dicho esto, porque ahora me dás la opción a decirte que no, que lo dejemos asi.
Juan : - Esa opción siempre estuvo, pero, si tenés ganas no digas que no, por favor. Sigamos adelante, que los dos deseamos todo esto desde hace mucho tiempo.
Paula : - Es que este fin de semana estuve pensando mucho, y justamente vos, que tanto criticás a Valeria, decime qué me diferencia de ella? qué te diferencia a vos de ella? (Aclaración: Valeria es mi amiga, quién a punto de casarse con el mejor amigo de Juan, le fue infiel públicamente, desatando terrible escándalo y diversas opiniones condenatorias).
Juan : - No podés comparar, esto es diferente. Ella es infiel y no le importa lastimar a quién tiene al lado, vos y yo no queremos lastimar a nadie. Queremos estar juntos, pero haciendo las cosas bien, sin que nadie salga lastimado. Nuestras vidas no tienen por qué cambiar. Además a mi me gustás mucho desde hace diez años y espero este momento con muchísimas ganas porque además de ser una mujer hermosa me calentás mucho, y no puedo más.
Paula : - Yo no espero ni quiero que nada cambie. Sólo pienso que en mi vida, mi pareja y mi familia está todo tan bien, que tengo miedo que todo pueda irse a la mierda por algo que está en mis manos poder evitar.
Juan : - Bueno, mirá, yo mañana voy a estar en el lugar pactado y a la hora pactada esperándote. Yo quiero que vengas, necesito que vengas. Y sabés que? sé que vas a venir, siento que vas a venir.

Y no se equivocaba...

Y una tarde, volvió a nosotros...

Después de casi nueve meses, volvió el sexo a mi matrimonio. A ver... lo propuse yo, como quién pide que le hagan un mandado, pero resultó muy bueno. Aprovechando que nuestra hija no estuvo en casa durante todo el domingo, pasamos un rato más que agradable. Sabrá Dios si el próximo será dentro de otros nueve meses o con suerte se vuelve a repetir antes de que termine este año.  Como sea, Mario siente que "ya cumplió" y yo empecé a pensar seriamente en cancelar mi encuentro pactado con Juan para esta semana. Ya que, "ahora que mi marido se volvió a erectar", debería cortar definitivamente con la loca idea de traicionarlo.
Pero después también pensé que si de traicionar se trata, ya lo había hecho semanas atrás, con la única diferencia de que en esta oportunidad cambiaríamos la locación, y además, hay que admitirlo, también concretaríamos lo que nos venimos negando desde hace diez años.
Ya está todo arreglado, lo pensé una y mil veces, muero de ganas, no voy a dar un paso atrás justo ahora.
Lo llamativo es cómo toda esta cuestión de la infidelidad, y mis ganas de estar con Juan, el hecho de pensar  constantemente en cómo será nuestro encuentro, y en lo que nos haremos y diremos, ha intensificado el sexo con mi marido. Esta vez fue diferente, yo estoy distinta, tal vez hice en Mario un pequeño ensayo de lo que estoy deseando ocurra con Juan,  no lo sé, o el encontrar nuevamente en mi marido a un tipo feliz de cogerme  despertó en mí a la mujer que alguna vez fui. Como sea, Paula está de vuelta, y esta vez, no va a permitir que la dejen olvidada.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Dios mio!!

Y si, es lo único que no puedo dejar de exclamar cada vez que pienso en nuestro encuentro. Si bien es verdad que uno de los mandamientos dice que no usarás su nombre en vano, creo, si mal no recuerdo, hay otro que habla sobre la fidelidad en el matrimonio... Ups! dos faltas! perdóneme padre, he pecado! pero que bueno estuvo!!!! Que feliz me siento, tan feliz que todo el tiempo me autoconvenzo que no le estoy haciendo mal a nadie, simplemente me dí un gustito por así llamarlo, me hice un mimo... lo escribo y no puedo evitar que una sonrisa procaz se dibuje en mi cara.
Nuestras ganas de besarnos quedó expuesta ni bien cerró la puerta y quedamos solos. Necesitaba esos besos, necesitaba encontrarme con dos manos apresuradas por tocarme, por sentirme. Deseaba que me dijeran al oído todas y cada una de las palabras que murmuró. Por primera vez en mucho tiempo me sentí la más hermosa, la más puta, la más deseada. Ese hombre que estaba ahí, mirándome fijo, sin hablar, sin despegar sus ojos de los mios, lo que más deseaba en ese momento era cogerme, y a mi me resultaba tan extraña esa sensación. Hace tanto que no me siento cogible, pasó tanto tiempo desde la última vez que la sola proximidad de un hombre me aceleró el pulso, me entrecortó la respiración, que realmente viví cada instante plenamente, sin pensar en las posibles consecuencias, sin tener siquiera, una cuota mínima de culpa.
Y me sentí muy bien, maravillosamente bien, y me quedé con ganas de más, me había olvidado lo hermoso que son sus besos, y lo sencillo que es entendernos y saber a la perfección que necesita cada uno. Nos merecemos un encuentro más, nos merecemos vivir ese momento en el que venimos pensando hace casi diez años.
 Y después que? después se terminó para mi, no voy a tener un amante, no voy a llenar mis días de tensión, no voy a exponerme a tener que lidiar con las ganas de verlo, esto no se tiene que transformar en una necesidad, de igual manera ya habrá tiempo de pensar en eso.
 Por ahora, y ante su pregunta de "Cúando te voy a tener desnuda y en la cama para mi?", sólo me interesa la respuesta que le dí " Muy pronto". Y hacia allá vamos...

miércoles, 5 de octubre de 2011

Ganas de verte

Tengo ganas de verte, vamos a vernos, necesito verte, quiero verte. Siempre son palabras de Juan, esta vez también son mías. Y el encuentro llegará esta semana, pero es simplemente un encuentro para juntos planear "el otro encuentro". A ver si se entiende, vernos, cara a cara, sentirnos y tocarnos, dejar de imaginarnos y escucharnos, necesito ver cómo sigue todo esto, si realmente es tan fácil, tan simple como él lo plantea.
Hace diez años que no me emociona tanto encontrarme con alguien, quiero estar hermosa, perfecta, que nada quede librado al azar, que todo sea prolijamente cuidado. Como una quinceañera en su primer cita pienso que voy a ponerme, cual perfume usaré, que va a ser lo primero que le diga, hasta donde vamos a llegar...
Interiormente sé que lo mejor que podría pasar es que él suspenda nuestra cita a último momento, así terminaríamos con todo esto, antes de que empiece. Pero saber que voy a verlo le puso vida a mis días de mujer. Los otros, mis días como madre, siguen tan bien y plenos como siempre, nunca cambiarán, tengo a mi solcito que ilumina cada minuto, cada instante. Mis días como esposa sin embargo,marchan, raudos, silenciosos, cúanto más efímeros mejor. Es por eso que encontrarle una motivación a la semana que vaya más alla de hacer alguna manualidad para el jardin, o de dejar todo en orden en la oficina, me resulta sencillamente fascinante.
Estoy empezando a transitar un camino que tal vez no tenga retorno, lo se, pero cuánto hacía que no me sentía tan feliz.

domingo, 2 de octubre de 2011

Y hablamos, nomás...

Anoche hablé con Mario. Haciendo memoria, recuerdo que hace un año exactamente tuvimos la misma charla, donde también busqué que las cosas mejoren, con ningún resultado positivo, claro está.
Cómo empezó la charla?: simplemente le pregunté: mi amor, donde está mi marido? Cúando vamos a retomar nuestra vida sexual? Yo te extraño... por que no lo hacemos ahora??, estamos solos, aprovechemos... A lo que él respondió: No, estoy muy cansado, me quiero ir a dormir...
Qué le dije?: que estamos frente a un problema, que no hacer el amor en ocho meses no es normal. Le pregunté si ya no le gustaba, por qué había perdido interés en el sexo, que yo entendía perfectamente que gran parte de eso se debía a la pérdida de su mamá, que yo lo quiero y lo deseo, y que necesito sentirme deseada por él, que quiero verme linda para él pero que me cansé de ser siempre la que toma la iniciativa. A su "para mi estás siempre linda" le respondí que me haría más feliz escucharlo decir que lo caliento. Que siento que perdí a mi marido, que se apagó completamente, aún antes de lo de su madre. Pero que todavía estamos a tiempo, que tenemos que hacer algo.
Qué me dijo?: que para él, esto no es un problema, sólo "un tema  a solucionar", que sabe que no está bien, pero que es más normal de lo que yo creo porque conoce otros matrimonios que pasaron por lo mismo y lo solucionaron. Que la situación económica que vivimos y la responsabilidad que él tiene como "hombre de la casa" hace que únicamente el piense en la plata, y en cómo conseguirla. Pero sabe bien, que ahora que nos estabilicemos en unas semanas (gracias a dios esto es verdad), todo va a mejorar. Todo ello sin olvidar mencionar que y, a pesar de trabajar, no estoy trayendo el dinero que teníamos previsto, es decir,  sutilmente, tocó ese punto en mí que sabe lo decepcionada que me tiene. Que lo de su madre tiene mucho que ver, que él cambió a raíz de eso, pero que puntualmente el tema económico es lo que lo anula por completo. A tal punto que tampoco hace otras cosas que le encantan como jugar a la pelota y juntarse con los amigos  (sí, me comparó hacer el amor con un fulbito con los pibes...) Que me sigue viendo linda, pero que nunca me va a decir que lo caliento porque él no es de decir esas cosas. Y que no va a cargarse la mochila con este tema, porque para  él no es un problema. Que las cosas se van a ir acomodando, pero que ni quería pensar en esta situación como algo preocupante, porque era algo normal,  en lo que no pensaba hacerse mayores problemas. Y que ya era tarde y que se quería ir a dormir porque yo dormía hasta la hora que quería pero él debía madrugar...
Cómo terminamos? yo con mis lágrimas brotando sin ánimos de cesar, él, yendo a la cama molesto por la situación, sulfurado por lo tarde que se le había hecho para ir a dormir.
Listo, última vez que hablé del tema con él. Esto se terminó para mí. Veremos con el tiempo a donde nos lleva todo esto.

sábado, 1 de octubre de 2011

Ni lo uno ni lo otro

Con Mario no hablé nada, todo sigue igual, sin ir más lejos hoy llegó desnudo al cuarto, podríamos haber disfrutado juntos, pero eligió vestirse rápido y hacerse una siesta... Y bueno, allá él...
Con quién sí hablé fue con Juan, pero no le dije nada de lo que tenía pensado decirle. Sin dudas hay un antes y un después a nuestro momento cibernético del día de hoy, cruzamos todos los límites, y estuvo realmente espectacular.
Está muy mal lo que estoy haciendo, y está terriblemente peor lo que voy a hacer. Cómo puedo estar considerando serle infiel a Mario? Que me pasa? Son tan fuertes mis ganas de estar con Juan que no me interesa  poder llegar a destruir mi familia? a mi marido? todo lo que él piensa de mi? La falta de sexo en mi matrimonio atenúa la infidelidad? Me justifica en cierta forma?
Esto es un viaje sin retorno... lo sé. Es volver mi vida cada día un poco más miserable.
Que diferencia hay entre lo que hicimos hoy y en hacerlo juntos?? Me dijo Juan, en una charla telefónica, cuando yo empecé a negarme a nuestro encuentro. Una gran diferencia, obvio, ya lo dice la ley, nadie puede ser penado por sus propios pensamientos, pero él ya no sabe que decir para convencerme y yo me estoy quedando sin excusas para negarme.