Con Mario no hablé nada, todo sigue igual, sin ir más lejos hoy llegó desnudo al cuarto, podríamos haber disfrutado juntos, pero eligió vestirse rápido y hacerse una siesta... Y bueno, allá él...
Con quién sí hablé fue con Juan, pero no le dije nada de lo que tenía pensado decirle. Sin dudas hay un antes y un después a nuestro momento cibernético del día de hoy, cruzamos todos los límites, y estuvo realmente espectacular.
Está muy mal lo que estoy haciendo, y está terriblemente peor lo que voy a hacer. Cómo puedo estar considerando serle infiel a Mario? Que me pasa? Son tan fuertes mis ganas de estar con Juan que no me interesa poder llegar a destruir mi familia? a mi marido? todo lo que él piensa de mi? La falta de sexo en mi matrimonio atenúa la infidelidad? Me justifica en cierta forma?
Esto es un viaje sin retorno... lo sé. Es volver mi vida cada día un poco más miserable.
Que diferencia hay entre lo que hicimos hoy y en hacerlo juntos?? Me dijo Juan, en una charla telefónica, cuando yo empecé a negarme a nuestro encuentro. Una gran diferencia, obvio, ya lo dice la ley, nadie puede ser penado por sus propios pensamientos, pero él ya no sabe que decir para convencerme y yo me estoy quedando sin excusas para negarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario