"La adrenalina mientras te esperaba y después cuando nos fuimos, fue tremenda, el miedo a que alguien nos vea, o nos reconozcan... pero sin embargo, cuando estábamos en ese momento, no me importó nada, y pensé: Si!! Que enciendan las cámaras! Que nos vea todo el mundo! Que me importa!! Esperé tanto tiempo... No te voy a negar que cuando salí de mi casa un poco de culpa sentí, pero el deseo de estar con vos era tan grande..."
Así empezó Juan la conversación el día posterior a nuestro encuentro. Seguido por lo maravillosamente bien que la había pasado, y haciendo un recorrido exhaustivo y detallado de todo lo que habíamos hecho, como quién relata a la perfección una película, erótica, en este caso. " Dos cosas quiero decirte que me volvieron loco..." y antes de que las enumere yo ya sabía exactamente qué me iba a decir. Cómo no adivinarlo, si bastaba con haber escuchado su respiración en ese momento para saberlo enloquecido de placer.
Tuvimos que cortar la charla, ambos estábamos trabajando, y las imágenes que emitían nuestras mentes empezaban a exteriorizarse en nuestro cuerpo.
Inmediatamente empezaron a desfilar las frases que esperaba que dijera: me quedé con ganas de más, quiero verte otra vez, hubiese querido que dure una eternidad.
Realmente, no se que va a pasar, cómo vamos a seguir, si habrá un segundo encuentro, un tercero, un cuarto, o si definitivamente fue el primero y único, tal como se lo planteé en alguna oportunidad. Sólo sé que la idea de que haya un hombre esperando ser llamado para venir a cogerme cuando a mi se me ocurra, me resulta sencillamente fascinante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario