sábado, 29 de octubre de 2011

Y una tarde, volvió a nosotros...

Después de casi nueve meses, volvió el sexo a mi matrimonio. A ver... lo propuse yo, como quién pide que le hagan un mandado, pero resultó muy bueno. Aprovechando que nuestra hija no estuvo en casa durante todo el domingo, pasamos un rato más que agradable. Sabrá Dios si el próximo será dentro de otros nueve meses o con suerte se vuelve a repetir antes de que termine este año.  Como sea, Mario siente que "ya cumplió" y yo empecé a pensar seriamente en cancelar mi encuentro pactado con Juan para esta semana. Ya que, "ahora que mi marido se volvió a erectar", debería cortar definitivamente con la loca idea de traicionarlo.
Pero después también pensé que si de traicionar se trata, ya lo había hecho semanas atrás, con la única diferencia de que en esta oportunidad cambiaríamos la locación, y además, hay que admitirlo, también concretaríamos lo que nos venimos negando desde hace diez años.
Ya está todo arreglado, lo pensé una y mil veces, muero de ganas, no voy a dar un paso atrás justo ahora.
Lo llamativo es cómo toda esta cuestión de la infidelidad, y mis ganas de estar con Juan, el hecho de pensar  constantemente en cómo será nuestro encuentro, y en lo que nos haremos y diremos, ha intensificado el sexo con mi marido. Esta vez fue diferente, yo estoy distinta, tal vez hice en Mario un pequeño ensayo de lo que estoy deseando ocurra con Juan,  no lo sé, o el encontrar nuevamente en mi marido a un tipo feliz de cogerme  despertó en mí a la mujer que alguna vez fui. Como sea, Paula está de vuelta, y esta vez, no va a permitir que la dejen olvidada.

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