Y llegó el día que el MSN no fue suficiente y encendimos las cámaras. Y cómo todo lo que hacemos, esto también estuvo espectacular. Y si su día laboral termina a las 6 de la tarde, este terminó a las 8 de la noche porque tuvo que esperar a que yo atienda a mi último cliente.
- Estas Juan?
- Te dije que te iba a esperar y aca estoy.
Empezamos? Entonces una vez más, dimos rienda suelta a todos los ratones que nos merodean desde hace años. Y nos reímos tanto, nos deseamos tanto. Su cara se iba transformando lentamente, lo estaba volviendo loco, podía darme cuenta. Es que sus gestos me resultan fascinantes, por momentos es como un nene que está mirando por primera vez una revista erótica, como si estuviese curioseando, explorando. Hasta cuando tiene un orgasmo, es diferente a los demás, y no quiero decir con esto que sea especial, simplemente distinto. Es como que siento en él la fascinación por tenerme despúes de esperar tanto tiempo. Si, es eso, aunque él me lo haya dicho muchas veces y yo pensé que exageraba, recién ahora me doy cuenta que hay en él algo que va más alla del placer del momento, tal vez la sensación de tener aquello que llegó a creer imposible. Y esto es bueno, y no tanto, porque volviendo a la comparación del nene, es probable que en cualquier momento se canse de su juguete nuevo, y vaya en busca de otro. Y entonces, donde quedaré yo?
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Fragmentos de las charlas nuestras de cada día:
- Siempre estuviste tan seguro de que tarde o temprano íbamos a estar juntos?
- No, pero de lo que siempre estuve seguro es de que te iba a insistir toda la vida, hasta el día que me muera.
- Me siento tan puta cuando estoy con vos.
- Eso me vuelve loco... que seas asi de putita sólo para mi. (De donde dedujo que lo soy sólo para él no lo sé, pero si lo hace feliz, vamos a dejar que lo crea, después de todo el "sólo para mi" lo hace sentir dueño de una parte mía, y la idea no me disgusta para nada).
- Y Pau, cómo te sentiste anoche, después de que apagamos las cámaras?
- Pensé en que es una pena que aún no se haya inventado la teletransportación, quería que estés conmigo en ese momento.
- Yo estaba loco, quería meterme adentro del monitor, me moría por estar ahí.
- Quería verte Juan, pero más quería sentirte.
- Es tremendo cómo me calentás Paula. Y cómo sabés hacerlo.
- Es tremendo lo que hago cuándo estoy con vos, Juan.
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Y asi llegamos al viernes, desesperados por tenernos nuevamente, esperando que llegue la próxima semana para volver a encontrarnos, para olvidarnos de todo por unas horas y seguir jugando a este juego, tan lindo, tan peligroso, tan prohibido.
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