viernes, 16 de diciembre de 2011

Catarsis

Una vez más, uso este espacio para mi catarsis semanal...
 A que se redujo mi vida? que deseos voy a pedir para este año que en breve comienza? Enamorarme perdidamente de mi marido una vez más o que todo se vaya al demonio? O que todo siga asi, como hasta ahora, viviendo en la mentira.
Tengo miedo, mucho miedo, de volverme loca, de convertirme en una pobre infeliz, de quedarme sola, de ser una mala madre, de no estar para mi hija como ella me necesita.
Por que no puedo relajarme y vivir todo esto como lo que es, una aventura. Moriría por saber que siente Juan, cómo son sus días sin mi, si me exttraña, si me piensa, si me necesita, tanto como yo a él.
No puedo vivir el presente, mi cabeza está a mil pensando en un futuro incierto, un futuro que, pase lo que pase, se avecina triste y sombrío. Estoy haciendo todo mal, ya ni siquiera es mi matrimonio lo que no funciona, de a poco todo mi ser se acerca al fracaso.
 - Sos un papá excelente Mario, el mejor que pude haber elegido para nuestra hija, y te quiero con toda mi alma, pero no quiero vivir toda mi vida asi, un matrimonio debe ser algo más que esto que nos rodea... - por momentos la honestidad más bruta me brota por los poros, y se la escupo en la cara, esperando una respuesta, un cachetazo, un abrazo, algo que me haga sentir viva a su lado, pero nada, Mario se pone mal, y empieza a hablar de la facilidad que tengo para arruinar momentos.
Yo no me imagino mi vida sin Mario, hace muchos años que estamos juntos, es un hijo más para mis padres, un hermano más, un amigo más en mi grupo de amigos, y principalmente es el padre de mi hija, en fin, es mi marido, el que yo elegí para toda la vida, "hasta que la muerte los separe" dijo el cura, pero y si no es asi? si no es la muerte sino la vida la que nos lleva por caminos distintos? aún sabiendo que siempre vamos a estar ligados por este hermoso ser que trajimos al mundo...
Mis días, mis noches, mis pensamientos, mis acciones, todo lo que hago y dejo de hacer está exclusivamente  consagrado a Juan, aunque él no lo sepa, aunque él no me lo pida ni lo necesite. Y me siento tan estúpida. Que me está pasando? siento que le falto a mi hija, por que no puedo pasar todos mis días pensando en ella, consagrada a ella solamente? Es tanto el vacio que tengo?
Quiero terminar con Juan, pero no puedo, lo necesito, necesito saber que él está, siempre ahi, con ganas de cogerme, tendría que ver que pasa si le empiezo a exigir vernos más seguido, una vez por semana, siempre que nos vemos es porque él me lo pide, y la verdad es que yo elijo el día que me queda cómodo y él se adapta, pero que pasaría si empiezo a demandar más encuentros?
Se viene un encuentro más, en pocos días, será el cuarto, pero yo ya estoy pensando en el quinto, y estoy pensando cómo vamos a hacer cuándo nazca su segundo hijo, y que va a pasar durante el próximo año, y no paro un segundo, y entre tantos pensamientos aparece la imagen de mi marido reclamándome otro hijo, y la verdad es que yo no tengo ganas, no quiero pasar por un embarazo en este momento, justo ahora que estoy en la etapa más egoísta de mi vida, justo ahora que a la indiferencia sexual que siempre mantuvo Mario se le suma también la mia. Y entonces siento que no puedo más, y me quiero largar a llorar, fuerte, agarrada a mi hijita, y pedirle perdón por ser tan hija de puta, por la posibilidad de destruir su hogar feliz, de marcarle su infancia para siempre, y justo ahi, en ese instante, se abre una ventana del MSN y es Juan, que me habla, me llama, me quiere ver, me empieza a contar cuánto piensa en mí y todo lo que me haría, y yo me desarmo, me excito, mi respiración se hace cada vez más fuerte, mi pulso se acelera y todo vuelve a empezar, una vez más, quién sabe hasta cuándo,

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