Toda esta historia es tan predecible, que cada vez que trato a Juan con indiferencia, su actitud hacia mi cambia completamente, y disfruto haciéndole creer aunque sea por unos días que en cualquier momento me puedo cansar y elegir no verlo nunca más. Llegar incluso, a hacerle sentir, que a pesar de que en varias oportunidades le dije que se había vuelto un mal necesario en mi vida, el hecho de necesitarlo no significa que me sea imprescindible. Y así puedo seguir, en esta especie de venganza que me fabrico, por el simple hecho de querer "cobrarme" los días que, vaya uno a saber por que motivo, pasamos sin hablarnos.
La realidad es que todo esto de proponerme ignorarlo definitivamente no me sale. Aunque me esfuerce, mi indiferencia no completa ni siquiera una semana. Escucho todas y cada una de las explicaciones que me dá sin que yo se las pida, y a esta altura, sin que yo las necesite: que ahora que ya pasaron todos los cambios importantes en su vida que tenía previstos para este año, está mas tranquilo, y va a poder organizarse mejor para todo, dándome a entender, por supuesto, que soy parte de ese "todo". Sin embargo, me mantengo en mi postura indiferente, felicitándome a mi misma por la supuesta frialdad con la que me estoy manejando, tratando de permanecer inerte a sus constantes " quiero verte", " con vos siempre quiero todo y de todo, mucho y a su vez, siempre me voy con ganas de algo más".
Y de pronto, cuándo me creí completamente el papel de mujer gélida que estoy recreando, escucho un "no se si te lo dije o no, pero la última vez, fue mi primera vez "... y simplemente muero. Me desarmo en miles de pedacitos que debo juntar inmediatamente para poder preguntarle a qué se refiere, que por favor me explique que me quiere decir. Obviamente yo ya lo sé, sólo que nunca pensé que él iba a mencionarlo ni que lo íbamos a hablar tan detalladamente. Y habló, y mucho. De cómo se deja llevar, de que cuando estamos juntos siente que no tiene límites, de "eso" que le hice que tanto disfrutó y que jamás le habían hecho, de todo lo que le gusta y principalmente de todo lo que yo le gusto. Ya está. Punto final a la difícil tarea de ignorarlo. Para qué seguir? Si al fin y al cabo va a terminar haciendo conmigo lo que quiera, hoy, mañana, o pasado, que más dá.
Y nos despedimos, no sin antes pactar un nuevo encuentro para la próxima semana y sin que yo pueda evitar decirle " no creo que tengas una idea de todo lo que me gusta estar con vos", obteniendo de él su mejor respuesta: " si lo sé, es mutuo, siento exactamente lo mismo"...
Actualizaaaaaaaaaaaaa, queremos saber mas :P
ResponderEliminar