viernes, 19 de octubre de 2012

Pequeñas transformaciones

Y quiso el destino, que un día Mario encontrara este blog. Vale la aclaración, no lo buscó, sino que simplemente YO dejé todo a su vista. Mi cuenta de Twitter, con acceso directo a él, total y plenamente al alcance de sus ojos. Los motivos? miles. Un simple descuido, un error fatal, los deseos de mi subconciente (diría un psicologo), las consecuencias de mi estupidez. Cómo sea, Mario lo leyó. Todo, o casi. Mis detallados encuentros con Juan, nuestra historia, el ocaso de mi matrimonio, mis frustraciones, mis fantasías, mi soledad y nuestra pasión irrefrenable, todo salió a la luz. Recuerdo haberme quedado dormida aquella tarde y despertar sintiendo el peor de los escalofríos. Recuerdo correr a la pc y que la pantalla me devolviera la peor imagen. Mi blog, este instrumento que tanto me había servido para todas mis catarsis, para expresarme, para entenderme, para reencontrarme conmigo otra vez, había sido leído por la única persona que jamás debería haberlo hecho. Cómo seguir? Que pasaría? Ya estaría haciendo sus valijas? Cómo mirarlo a los ojos ahora?
Nada. Simplemente no pasó nada.
Creo que no me creyó capaz, que pensó que todo era producto de mi mente volátil, de una fantasía únicamente mia y sin sustento. No lo sé. Tampoco insistí en el tema. Si sé que él se mostró bastante molesto durante todo ese día, y que ante mi reiterada pregunta respecto a qué le estaba sucediendo (temiendo la peor respuesta), sólamente contestó que estaba cansado de sentir que entre Juan y yo "había quedado algo pendiente". Nada más. No hizo mención alguna al blog, ni a todo lo que pudo haber leído.
Por mi parte, le negué enfáticamente cada una de sus sospechas, y le aseguré que entre Juan y yo, no había ni habrá jamás nada pendiente.  Y se calmaron las aguas.

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Pasan las semanas y sigo preguntándome cómo es que Mario no se fue de casa. Tanto me ama cómo para soportar una infidelidad? Tan imbécil me considera como para pensar que todo lo que leyó es el resultado de mi imaginación perturbada?  O simplemente él también me es infiel, o bien no descarta serlo en un futuro no muy lejano?
La realidad es que nuestra relación no empeoró, por el contrario, nuestra vida sexual pasó de ser nula a escasa, lo que no es poco.
Por mi parte, tuve mis momentos de total arrepentimiento, la sola idea de imaginar a Mario destruído por mi culpa me destrozaba el corazón. Estuve un tiempo sin contactarme con Juan, con la firme convicción de terminar todo. Pero la verdad es que los días pasaban y Mario no estaba para nada destruído, por el contrario, me prestaba más atención. Por otra parte, mis ganas de ver a Juan se acrecentaban día a día, la necesidad de estar nuevamente en sus brazos se había tornado tan incesante que me convencí una vez más, que dejar de verlo no era la mejor opción.
Asi fue que decidí continuar con la relación clandestina, que tanta felicidad me genera, pero también borrar todo rastro de este blog. No su contenido, pero si su nombre. Y por supuesto, eliminar mi usuario en Twitter.
La mala esposa no murió, está mas viva y feliz que nunca, sólo que ahora soy simplemente yo, Pauli.
El blog de la mala esposa, modificó su identidad, pero no sus personajes, ni mucho menos sus historias. Decidí llamarlo "hasta que la vida los separe", en clara referencia a los dos señores que hoy están junto a mi : el hombre que me ama, por un lado y el que me hace feliz, por otro.  Mario, mi marido y Juan, mi hermoso amante.
 Y asi seguimos, asi estamos...

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