miércoles, 28 de septiembre de 2011

Empecemos....

Mala, muy mala, la peor, asi me siento. Cuando me casé creía firmemente en el "para siempre", en que con el paso del tiempo, y cuando la pasión se apague, el amor permanecería intacto. Hoy, seis años después, reconozco haber estado equivocada. No tengo motivos para no creer en el matrimonio, hija de padres que se aman, con una vida en comun de mas de treinta años, podria encontrar ahi los cimientos necesarios para seguir con la misma convicción con la que me casé. Pero no, hoy, a la distancia, pienso que tal vez no me casé enamorada, que un noviazgo de siete años (con separación promediando el tercero) debería haber sido suficiente para darme cuenta que esta unión no era el broche de oro que todos sueñan.
Que me esta pasando? tengo una hija, hermosa, de cuatro años, una profesión, un futuro, un marido... Un marido que me quiere, tal vez todavía me ame, al que no puedo reprocharle nada, o por lo menos nada fuera de lo común, nadie dijo que la convivencia sería facil. También tengo muchas deudas, resultado de sus malas decisiones en gran medida, de mi profesión que recién comienza a rendir sus frutos, y de intentar llevar una vida mejor a la que deberíamos llevar de acuerdo a nuestras posibilidades.
Soy ambiciosa, lo admito. Necesito dinero para ser feliz, pero no pido mucho, solo una vida tranquila, con pequeños placeres, nada extraordinario. Espero que esa vida llegue, apuesto a eso, estudié para eso.
Hay momentos en los que me siento linda, otros, en cambio, siento que ni el último de los condenados a prisión perpetua se me acercaría. Seguramente exagero, es verdad que mi cuerpo post embarazo no es para nada envidiable, pero también es cierto que aún sigo cosechando miradas y frases calientes por la calle.
Y aca es donde comienza esta historia, en las miradas que consigo de extraños y en las que en casa desaparecieron  hace mucho.
Tengo 32 años, y no hago el amor. Podría contar mis últimas dos relaciones sexuales con mi marido ya que las recuerdo completamente, no por fabulosas, sino por el tiempo que ha transcurrido entre una y otra: nuestro aniversario, el año pasado, y una única vez en quince dias de vacaciones, a principios de este bendito 2011. Nunca pensé que podría llegar a vivir una situación tan de mierda, tan triste. Reconozco que el desgaste por la situación económica influye, el hecho de no poder salir a distendernos porque siempre hay algun gasto que cubrir, o que nuestra hija aun comparta nuestro dormitorio,  todo puede ayudar a esta carencia sexual, por asi llamarlo, pero acaso los pobres no garchan?. También reconozco que Mario, nunca fue una persona muy sexual, sí de novios, durante los primeros años, pero ni siquiera cuando eramos recien casados teniamos sexo frecuentemente, yo no se lo que es tener "sexo todos los dias".
Por supuesto que el tema fue planteado, de mi parte, obvio, porque para Mario es una situación normal, que ya va a mejorar. Lo charlamos varias veces, y el final es siempre el mismo, yo termino llorando, humillada, no pudiendo creer lo que planteo. Y el abrazándome, diciéndome que tengo razón, que tenemos que mejorar.
Para que quede claro, yo no pienso que haya otra mujer, es más, estoy segura que no la hay, las mujeres siempre lo sabemos, o por lo menos tenemos algun indicio, y no es este el caso.
Simplemente, no cogemos. Somos hermanitos criando un hijo en común. Nos queremos, nos conocemos bien, y ambos anhelamos lo mejor para los tres, pero de coger, ni hablar.

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