Y aca estoy, debatiéndome entre mis ganas irrefrenables de caer en sus brazos y la culpa que sé, me va a generar. Entre lo que me muero de ganas de hacer y lo que debo reprimir. Simplemente entre lo que está bien, y lo que está mal.... esa delgada linea... Es una locura, nadie podría enterarse, a ninguna persona podría confiarle algo asi. Y después que? Que pasa si no es solo una vez nada más, nos convertiríamos en amantes? Pondría en peligro la felicidad de mi hija, por unas dos, tres horas de placer? Y después de cada encuentro cómo haría para volver a mi vida de mujer casada, a dormir al lado de mi marido, a mirarlo a los ojos? Es muy facilista de mi parte pensar que como no cogemos él se lo merece, se que no es asi. Se supone que si lo elegí debo estar con él, y conformarme con el matrimonio que me tocó. Eso haría una buena esposa.
Por otro lado, mi cuerpo no es lo que era hace diez años atrás, una cesárea y millones de estrías hacen que mi abdomen plano solo sea un lindo recuerdo de lo que alguna vez tuve. No me sentiría cómoda desnudándome frente a Juan, él espera a la Paula de antes, a la perfecta. Por dios, cuantos mambos.
Y si me enamoro?? todo puede ocurrir en esta vida y eso sería definitivamente lo peor, quererlos a los dos, me convertiría en la amante despechada? en la esposa desdichada?
No, todos los caminos conducen al abismo. Me tengo que quedar como estoy, con la familia que formé, con la pareja que elegí. Después de todo, Juan que tiene para ofrecerme? simple, según sus propias palabras: un amigo y un amante, todo en uno, el combo perfecto, digo yo con ironía, la situación ideal, sostiene él, completamente seguro de lo que dice.
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