miércoles, 28 de septiembre de 2011

Lo que necesito escuchar

Nunca voy a dejar de asombrarme del poder de imaginación que tiene la mente humana. De cómo puede sacarnos de nuestra actividad diaria y transportarnos a cualquier parte, incluyendo en ese viaje imaginario, olores, sabores, sonidos. Cómo la más onanista, imaginé nuestro encuentro mil veces, con todos los detalles, no le falta nada. Lo hicimos en todas partes, un hotel, su auto, mi oficina. En todos esos encuentros, el final es el mismo, exhaustos, nos miramos felices y satisfechos, todas nuestras expectativas fueron superadas y la espera valió la pena. La otra noche soñé con Juan, y fue demasiado real, lo sentí tan cerca, tan dentro mio, escuché sus gemidos, besé su cuerpo,  sentí el calor de su piel, la suavidad de su sexo, me besó tantas veces y me abrazó tan fuerte que llegué a estremecerme, desperté tan excitada que no podía creer que no fuera verdad. Esa misma tarde, se lo conté, sabía que lo iba a volver loco, y aun queda dando vueltas en mi memoria lo que me dijo "cómo me calentás, por favor". Es todo lo que necesitaba oir. En él, genero todo lo que no logro generar en mi marido, y él me produce infinidad de sensaciones que hace mucho no sentía y que Mario no tiene el menor interés en provocarme. Juan logra que nuestras miradas se crucen lascivamente, que su sola presencia me ponga nerviosa, que pensar en nuestro encuentro me haga temblar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario