Quién es Juan? lo pendiente. Aquél con quién no me acosté durante el año que estuvimos separados con Mario, en aquel entonces, todavía mi novio. Con quién viví hermosos momentos muy calientes, pero, por esas cosas del destino, no concretamos, no hubo sexo, no hubo hotel, nos quedamos con las ganas, literalmente. A tal punto que durante los casi diez años que transcurrieron desde entonces, Juan no para de recordármelo, y no deja de insistirme para que saldemos esa deuda que nos estamos debiendo mutuamente.
Muchas cosas pasaron en esta década, ambos nos casamos, ambos fuimos padres, pero el deseo y las ganas de vernos y gustarnos, permaneció intacto. Y, para que negarlo, las ganas de tenernos se fue acrecentando.
Juan me vió a punto de casarme, también me vió embarazadísima, me pidió sentir las pataditas del bebe, y aunque en esa etapa de mi vida yo no tenía el más mínimo interés por él, su presencia siempre me hizo sentir cierta electricidad inexplicable.
Aclaro que nunca se me pasó por la cabeza que alguna vez podríamos llegar a tener algo mas que sexo, que seguramente debe ser excelente. Juan no es hombre de una sola mujer, es infiel por naturaleza, allá él si necesita analizarse y descubrir el origen de su personalidad inestable e insegura. En estos años, cambió de pareja dos veces, y aunque hoy se muestre como un padre de familia felizmente casado, la realidad es que nunca dejó de pedirme que estemos juntos. Así que sobradas pruebas tengo de que no es una persona de fiar.
Con Juan tenemos muchos amigos en común, por lo que si o si nos vemos entre tres y cuatro veces por año, y, gracias a las redes sociales, hablamos todos los días. Y ahora se volvieron a sumar los llamados telefónicos, conversaciones largas e inocentes como de dos viejos amigos que hablan de su vida sin ningún tipo de connotación, sólo alguna que otra alusión a un posible encuentro. Reconozco que me estoy volviendo adicta a nuestras charlas, principalmente las que tenemos por chat, donde es evidente que al no vernos ni oirnos, nuestros ratones se despliegan mucho mas y hacen de las suyas, en conversaciones que bien podrían sonrojar al más atrevido. Y ahí sí jugamos, juego a ser la femme fatal que sé que le gusta, a dejarme llevar por lo que escribe, a sentir que estamos cerca, y me siento tan bien, tan excitada, tan plena, tan hermosa.
Porque él me vé hermosa (hasta me reconoció que estaba hermosa embarazada), pero por sobre todas las cosas y después de una confesión a la que llamó "honestidad brutal", yo lo caliento, lo excito, lo vuelvo loco, él se masturba pensando en mi. Y si, esto es lo que quiero. Esto necesito. La pequeña puta que vive en mí, volvió a encontrarle sentido a sus días después de leerlo, y simplemente, volvió a nacer. Y yo, para celebrar, fui a la peluquería y me puse linda, porque descubrí, que hay un tipo que se erecta, cuando me imagina a su lado.
Porque él me vé hermosa (hasta me reconoció que estaba hermosa embarazada), pero por sobre todas las cosas y después de una confesión a la que llamó "honestidad brutal", yo lo caliento, lo excito, lo vuelvo loco, él se masturba pensando en mi. Y si, esto es lo que quiero. Esto necesito. La pequeña puta que vive en mí, volvió a encontrarle sentido a sus días después de leerlo, y simplemente, volvió a nacer. Y yo, para celebrar, fui a la peluquería y me puse linda, porque descubrí, que hay un tipo que se erecta, cuando me imagina a su lado.
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